
viernes, julio 27, 2007
miércoles, julio 25, 2007
Snow White Lyly miraba de reojo la puerta de salida.Había sido un día arduo en La tierra del siempre jamás.
Andar entre cuentos y sueños de niños era bastante cansado, sobre todo fingir una inocencia a prueba de todo, cuando se pasa por una menopausia temprana que ni Ratzpuncel.
Lo único que le quedaba era una neblina alcohólica para evadirse de la mirada dictadora de los Hermanos Grim.
Tenía en su mano la tarjeta checadora, a su lado, Cinderella esperaba para salir de un día más de trabajo, llegar a casa y ser la madrastra malvada y despótica del cuento.
Nada como una buena tunda -solía decir-, para sacarse el absurdo cotidiano y mirar las hadas después de la primera pentración anal.
Etiquetas:
Ficcion land,
The fairies
La pornografía según Alan Moore

Las pornografías son los parques encantados donde las más ocultas y vulnerables de nuestras muchas identidades pueden jugar sin miedo. Son los palacios de lujo que todas las políticas y ejércitos del mundo exterior jamás podrán manchar ni reducir a escombros. Son nuestros jardines secretos, en los que rutas seductoras de palabras e imágenes nos llevan a la puerta húmeda y cegadora de nuestro placer, más allá de la cual las cosas sólo pueden expresarse en un lenguaje más allá de la literatura; más allá de las palabras.
Alan Moore
jueves, julio 19, 2007
Auguste Dupin

8:37 p.m.
Auguste Dupin mira en derredor suyo.
Toda la niebla que rodea WhiteChapel como si fuera nubes que se enroscan en un paramo vacío.
El cuerpo de la prostituta tirado, cortado en pedazos y solo una pista o, talvés nada según con el espejo que se mire. En una parte pequeña cercana al pecho de la mujer Dupin encontro un pequeño símbolo: el aleph, una letra de alfabeto hebreo.
Miro detenidamente el cuerpo, casí olfateaba y disfrutaba la sangre derramada por el suelo y que ningún oficial de Scotland Yard quería siquiera oler, mucho menos ver.
Las muertes le recordaban otro caso que había estado investigando desde su llegada a la Gran Bretaña: un par de niñas habían sido asesinadas y encontradas dentro de una de esas máquinas eléctricas que estaban siendo creadas por Tesla. No había responsable, los del clan Lewis que controlaban esa parte de Londres no quisieron decir nada. Mucho menos los del clan Wells, que se preparaban para la inminente guerra entre el las máquinas de vapor y las eléctricas. Había rumores de unas máquinas autómatas creadas por Tesla para poder controlar todo.
Sentía el hedor de la sangre. Toco la frente del cadáver. Aún trataba de afinar y comprender lo que le había enseñado Cagliostro.
Fuego blanco y fuego negro.
Etiquetas:
El día de las edades celestes,
Ficcion land
miércoles, julio 18, 2007
Der Golem
Los silencios de la lluvia empapan mi rostro.
Talvez sea que las lecturas me llevan a una voragine de entendimientos.
Estoy leyendo sobre la cábala y llego a una parte donde el autor explica que hay cuatro sentidos en la tora:
1. El Pesat: el sentido literal
2. Rémez: El sentido alegórico
3. Derasa: La interpretación talmúdica y aggádica
4. Sod: El sentido místico.
Cada uno de esos sentidos los encuentro impúdicamente intricados en la maraña del árbol que vislumbro entre sueños. El golem esta ahí.
Espera.
Aún no paso del sentido literal de mis sueños. Soy una sombra que se sombrea sombrosa al borde del sentido anagogico. No soy ese que mira el gólem aún estoy aquí mirando el espejo.
Veo mi rostro. Veo al gólem.
Aún espero mi reflejo.
La noche es inmensa como despiadada plegaría.
Talvez sea que las lecturas me llevan a una voragine de entendimientos.
Estoy leyendo sobre la cábala y llego a una parte donde el autor explica que hay cuatro sentidos en la tora:
1. El Pesat: el sentido literal
2. Rémez: El sentido alegórico
3. Derasa: La interpretación talmúdica y aggádica
4. Sod: El sentido místico.
Cada uno de esos sentidos los encuentro impúdicamente intricados en la maraña del árbol que vislumbro entre sueños. El golem esta ahí.
Espera.
Aún no paso del sentido literal de mis sueños. Soy una sombra que se sombrea sombrosa al borde del sentido anagogico. No soy ese que mira el gólem aún estoy aquí mirando el espejo.
Veo mi rostro. Veo al gólem.
Aún espero mi reflejo.
La noche es inmensa como despiadada plegaría.
Etiquetas:
El día de las edades celestes,
Ficcion land
Suscribirse a:
Entradas (Atom)