jueves, julio 19, 2007

Auguste Dupin


8:37 p.m.

Auguste Dupin mira en derredor suyo.

Toda la niebla que rodea WhiteChapel como si fuera nubes que se enroscan en un paramo vacío.

El cuerpo de la prostituta tirado, cortado en pedazos y solo una pista o, talvés nada según con el espejo que se mire. En una parte pequeña cercana al pecho de la mujer Dupin encontro un pequeño símbolo: el aleph, una letra de alfabeto hebreo.

Miro detenidamente el cuerpo, casí olfateaba y disfrutaba la sangre derramada por el suelo y que ningún oficial de Scotland Yard quería siquiera oler, mucho menos ver.

Las muertes le recordaban otro caso que había estado investigando desde su llegada a la Gran Bretaña: un par de niñas habían sido asesinadas y encontradas dentro de una de esas máquinas eléctricas que estaban siendo creadas por Tesla. No había responsable, los del clan Lewis que controlaban esa parte de Londres no quisieron decir nada. Mucho menos los del clan Wells, que se preparaban para la inminente guerra entre el las máquinas de vapor y las eléctricas. Había rumores de unas máquinas autómatas creadas por Tesla para poder controlar todo.
Sentía el hedor de la sangre. Toco la frente del cadáver. Aún trataba de afinar y comprender lo que le había enseñado Cagliostro.
Fuego blanco y fuego negro.

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