miércoles, octubre 19, 2005

No hay que sentirse culpable de nada



Por Jim Jarmusch

Wim Wenders hizo un prefacio a sus Placeres culposos, en la revista Film Comment, en el que decía: "no me siento culpable de nada". Me gustaría resaltarlo: una cosa que objeto es la jerarquía cultural. Para mí no hay diferencia en valor entre Beethoven y Buthole Surfers, entre Shakespeare y Mickey Spillane. Si algo es bueno, es bueno, bien sea un libro de historietas o una gran novela.
La primera película que recuerdo haber visto fue Camino de trueno, con Robert Mitchum y su hijo Jim interpretando a dos hermanos que corrían bajo la luz de la luna. La vi en un teatro estilo drive-in en vacaciones en Florida, con mi madre y mi hermana. Yo era muy pequeño, tendría alrededor de 6 años. Tenía escenas de persecuciones de carros relativamente violentas. Camionetas Chevrolets con diseños alterados -elevados un poco más del piso- bloqueaban las carreteras. Eso, recuerdo, me impresionó mucho. Me gustaría volver a verla; no la he visto desde entonces.
Una de mis películas favoritas, que en realidad me motivó a hacer cine, fue El extranjero de Amos Poe. Cuando la vi en 1978, me sentí realmente inspirado. Él había hecho una película de gran popularidad con sólo 5000 dólares. Suelta, cruda, y muy cercana a la música de los últimos años de la década de los 70 que recibía la denominación de punk. Una música donde la maestría no era importante y el virtuosismo no era el criterio principal, lo importante era "tengo algo que deseo expresar". Es una historia acerca de un personaje interpretado por Eric Mitchell, quien vive bajo persecución en la mayor parte de la película. Tiene pelo muy corto, mono, desteñido, y hay una escena grandiosa donde él está caminando por una calle peatonal y se encuentra con Deby Harry, quien interpreta a una prostituta. Ella es realmente muy bella, tiene un cigarrillo y le dice: "¿tiene usted un fósforo, monito?". No la he visto en años, pero me dio mucha energía, fue mi película de punk neoyorquina favorita. Y detesto usar tal rótulo para ese período.
Todo el mundo los quiere, todo el mundo los ama, pero no puedo dejar de decir cuánto me gustan los hermanos Marx. Especialmente Harpo, porque él no usa el lenguaje. Todo es físico y reactivo. En Negocios de monos algunos sujetos atrapan a Harpo y preguntan "¿quién diablos es usted?". Él remanga su camisa: hay un tatuaje con su propia cara; luego pita y sale corriendo. Cuando me deprimo siempre veo esa película.
Un actor del cual soy un gran fan es Lee Marvin. Mis películas favoritas con él son Salvaje (Laslo Benedek), Los sobornados (Fritz Lang), El hombre que disparó a Liberty Valance (John Ford), Forajidos (Don Siegel) y las películas de Aldrich Ataque y Los doce del patíbulo. Mi favorita es A quemarropa de John Burman, tomada del libro de Donald Westlake, que había leído antes de verla. La idea de los personajes de Marvin, siempre extranjeros y muy violentos, me atrae. Algunos parecen tener un código muy fuerte -aun si es un código psicótico- que él sigue en forma muy rígida. Como en la película Carne viva: hay algunas cosas sorprendentes, especialmente la escena donde él maneja un Cadillac hacia una máquina trilladora que muele el carro. Esos sujetos venden mujeres desnudas drogadas en puestos de mercado, de la misma manera como se podría vender ganado. Marvin va allá como un sicario armado que rescata a Sissy Spacek, una de las mujeres desnudas en el establo. Es una película salvaje.
Veo Este es Spinal Tap una vez por año: me sé todos los chistes y todavía me parecen chistosos. No soy gran admirador de Brian De Palma pero pienso que Caracortada es una película americana brillante. Es la obra maestra de De Palma, simplemente por su vulgaridad y su violencia. Tony Montana es la más vulgar representación del sueño americano. Por esa razón me gusta mucho esa película; al menos una vez al año tengo que ir a alquilarla.
Invasión de las niñas abeja del 73: allí las mujeres se convierten en insectos, en mujeres abeja que seducen a los hombres y los matan. Cuando los hombres alcanzan el orgasmo fallecen. Las mujeres usan anteojos oscuros al estilo de Jackie Onassis porque si se los quitan uno puede ver sus ojos con marcas, como los insectos. Inician a otras mujeres para que se conviertan en abejas, las desnudan y las cubren con su fluido blanco y espeso.
He tenido una fijación con Brigitte Bardot desde que era un adolescente. Para mí sus labios, ese tipo de anatomía que apunta hacia arriba, su espalda, la forma en que se mueve, la forma descuidada de su pelo... pienso en ella en toalla, en bikini, o desnuda. Sus personajes nunca fueron embellecidos con joyas o prendas muy elegantes, es sólo su elegancia salvaje, su sensualidad. Siempre he tenido una gran admiración por ella. Me encantó cuando Godard la contrató en la película Contempt.
Y Tura Satana: una actriz y striptisera, medio apache y medio japonesa, que protagonizó Astrozombies, una película de horror mexicana de ciencia ficción. También protagonizó Rápido, gatica y ¡Mata, mata! de Russ Meyer. Son, que yo sepa, la únicas películas en las que ella estuvo.

1 comentario:

Roberto Iza Valdés dijo...
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