martes, octubre 18, 2005

Man bites dog: el cine como espejo discursivo



(C'est arrivé près de chez vous, Francia, 1992)
Dir:Rémy Belvaux, André Bonzel y Benoit Poelvoorde
Producciòn:Rémy Belvaux, André Bonzel y Benoit Poelvoorde
Guiòn: Rémy Belvaux, André Bonzel y Benoit Poelvoorde
Interpretes: Benoit Poelvoorde
El cine no suele retratarse de manera tan dura, al menos no en el cine comercial, pero a veces surgen pequeños granos de arena, películas muy en el estilo de Jean Luc Godard, donde el discurso, más que irónico, suele ser un espejo del cine mismo. Un juego de estructuras, de cajas rusas, eso suelen ser. Y eso es el filme Man bites dog (c’est arrivé près de chez vous) de Rémy Belvaux, André Bonzel y Benoit Poelvoorde.
Un juego con las convenciones genéricas. Lo que al principio pensamos que es una película sobre un asesino serial, se transforma en un documental sobre un asesino que es entrevistado por un equipo de cineastas. Nada aparenta ser lo que vemos en la pantalla. Un falso documental o una verdadera ficción.
Tras ese aparente juego genérico, los cineastas nos invitan a entrar en su trampa. Notamos el truco de la manipulación del género, sabemos que es un falso documental, y eso hace que uno se pregunte por el sentido de la ficción.
Como es costumbre en el cine dentro del cine, la ficción termina siendo parte de una realidad a medias, es y no es, ficción y no ficción, realidad contra ficción se yuxtaponen, por no decir que se mezclan, como en F de falso de Orson Wells, donde el concepto de realidad es la mentira misma y que se transforma ante nuestros ojos y salimos de la sala pertubados, sin saber muy bien que fue lo que vimos. Si es verdadero el discurso o es falso.
Sin tomar en cuenta la cantidad de violencia que prodiga el filme, esta cumple su cometido de mezclar al espectador y meterlo en la ficción, como les sucede a los mismos cineastas. He ahí la paradoja de este filme, la cual esta inserta en su propia ambigüedad estética.
Esa ambigüedad esta incrustada en el juego de espejos y de realidades; las informaciones que se nos presentan son difíciles de asimilar en un género y en otro, cada cual tiene su propio código, su propio tratamiento, pero aquí cada uno se asimila al otro, no hay tratamiento, sino asimilación, la esencia de lo que se presenta es más importante que el detalle.
El cine en un espejo discursivo. Aparentemente el cine, cuando se apropia de la realidad, suele pasarlo por un paño de falsificación, hasta las películas más realistas y los documentales mejor trabajados, suelen pasar por esto. Esta falsificación trabaja como un espejo discursivo, como una representación de algo que más que estar en la superficie, esta en la periferia del filme. Miramos, y más exactamente: nos miramos, ahí y encontramos nuestra propia mirada. He ahí que lo interesante de este filme, radique en el manejo del género que hacen los cineastas.
Man bites dog y su elaborada humildad de recursos estilísticos nos invitan a sentirnos a gusto con la falsedad, con lo ficcional de su discurso, ya que es falsa, su ficción es mucho más verdadera.

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